| Número 35 - La discapacidad en el cine y la ficción | Verano 2005 |
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Recorrido cinematográfico por la discapacidad
El lenguaje cinematográfico, en sus inicios, no siempre ha tratado el tema de la discapacidad de modo delicado y objetivo, dado que la gran mayoría de las películas han presentado la persona con discapacidad como un ser marginal, deforme o un tanto malicioso; o como un individuo demasiado bobo, ingenuo e incapaz de hacer daño a nadie.
Después de la segunda Guerra Mundial, la persona con disminución, según las propuestas cinematográficas del cine de Hollywood, fue envuelta por una áurea épica: representaba la expresión del elogio de los soldados héroes de guerra que el gobierno de los Estados Unidos quería potenciar para levantar la moral del pueblo americano. Muchos de estos soldados volvían mutilados y debían ser presentados como valientes y capaces de vencer los obstáculos sin ayuda, sin recursos sociales. Se instauró, pues, una cinematografía de personajes que protagonizaban hazañas de guerra y que por culpa de un accidente bélico habían perdido algún miembro (piernas, manos), pero no la ilusión y las ansias de vivir. Eran verdaderos héroes que solicitaban la piedad de los espectadores.
En la historia del cine se han producido distintos filmes que relatan la guerra desde la perspectiva más cruel. Estas narraciones ilustran la vida de unos protagonistas desvanecidos en películas tan duras como extremas. Tal es el caso de la producción Hombres (1950), realizada per Fred Zinnerman. Este film, interpretado por Marlon Brando, que hacía el papel de una persona con paraplejia, relata la historia de un perdedor. También debemos mencionar una de las películas más impactantes que se han proyectado nunca, titulada Johnny cogió su fusil, realizada por Dalton Trumbo en el año 1971, que fue la expresión de un canto metafórico y apasionadamente antibelicista sobre los horrores de la guerra.
Sin embargo, la gran parte de filmes de aquella época “heroica” contribuyeron a marginar y aislar a las personas con discapacidad del entorno social, presentándolas como seres extraordinarios, como personas violentas y/o autodestructivas o como individuos sumamente inocentes, pero siempre obviando y escondiendo los verdaderos problemas sociales haciendo de la persona con disminución un ser invisible y desarraigado del entorno social.
Pero también recordamos otros filmes que han narrado biografías de personajes muy reales, haciendo evidente las posibilidades educativas y rehabilitadoras de sus protagonistas, como es el caso de la producción El milagro de Ana Sullivan, de 1962, filme dirigido por Arthur Penn, que relata parte de la verdadera historia de la niña (Helen Keller), sorda y ciega que aprendre a comunicarse y hablar gracias al apoyo y la contumacia de su institutriz, Ana Sullivan.
En el año 1987 se proyectó Gaby, una historia verdadera, dirigida por Luís Mankoki. Relata la biografía de Gabriela Brimmer, que nació con una parálisis cerebral. Gracias al esfuerzo de las personas más próximas a su entorno, llegó a estudiar en la universidad. La película es una apología del poder de la educación en la rehabilitación y normalización de las personas con discapacidad. También en el año 1989 se proyectó una película excepcional: My left foot (Mi pie izquierdo), que relata la vida de una persona con parálisis cerebral que escribió su biografía con la ayuda de su pie izquierdo.
La visión de estas personas con discapacidad, que la creación cinematográfica ha representado como marginadas, ha ido evolucionando a lo largo de la historia. El lenguaje cinematográfico está evolucionando de forma paralela y de acuerdo al sentido de las nuevas percepciones y experiencias sociales sobre la integración de la persona con disminución.
No obstante, el cine y otros medios de comunicación nunca han representado fielmente la realidad de la persona con discapacidad. En cuanto a la disminución, se han cometido omisiones muy significativas que a la larga han fomentado ciertos prejuicios, los cuales han suscitado actitudes negativas e injustas. Debemos decidir, por otro lado, que gracias al cine se han podido dar a conocer las problemáticas que envuelven el mundo de la discapacidad y que han presentado a estas personas como protagonistas de sus avatares.
Nadie duda actualmente de la enorme capacidad de influencia de los medios de comunicación y de su poder sobre el imaginario colectivo. Las asociaciones de personas con discapacidad luchan desesperadamente para que todos los medios de comunicación reconozcan el derecho a ser visibles. Recordamos que en algunos programas de televisión se les coloca en la última fila del plató como si fueran comparsas o objetos de decoración.
La última década ha supuesto un tiempo de sensibilización por lo que se refiere a las producciones sobre el mundo de la discapacidad. Esperemos que esta nueva sensibilidad posibilite toda una nueva filmografía que suscite interés, que proponga historias que acerquen al espectador a esta realidad de forma digna, rigurosa y, evidentemente, entretenida.
Índice de algunas películas sobre la discapacidad:
Jorobado de Notre Dame, Worsley 1923
Luces en la ciutat, Charles Chaplin, 1931
Freaks, Ted Beowning, 1932
Hombres, Fred Zinnerman, 1950
El milagro d’Anna Sullivan, Athur Penn, 1962
Johnny cogió su fusil, Dalton Trumbo, 1971
El hombre elefante (Elephant man), David Lynch, 1980
Hijos de un dios menor (Children of a Lesser God), de John Seale, 1986
Mi pie izquierdo (My left food), Jim Sheridan, 1989
Rain Man, Barry Levinson, 1988
Gaby, una historia verdadera ( Gaby, a True Store), Luis Mandoki, 1987
Un mundo a su medida (The Mighty), Peter Chelsom, 1988
Forrest Gump, Robert Zemeckis, 1994
Piedras, Ramón Salazar, 2001
Yo soy Sam (I am Sam), Jessie Nelson, 2001
Planta 4ª, Antonio Mercero, 2003
Me llaman radio, Mike Tollin, 2003
Buscando a Nemo (Finding Nemo), Andrew Stanton i Lee Unkrich, 2003
Mar adentro, Alejandro Amenábar, 2004
León y Olvido, Xavier Bermúdez, 2005
Jesús Simon

