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Número 34 - Moverse desde la discapacidad Primavera 2005

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Esquiada en los Alpes, relato de un viaje

Nos alojamos en La Hacienda, un hotel-residencia de la asociación GIMC situado en medio del valle de Ubaye. Tenemos que destacar la grande hospitalidad que nos ofrecieron, puesto que nos hicieron sentir como en casa. Allí los chicos tuvieron la oportunidad de disfrutar durante 5 días de maravillosos paisajes, de un sol espléndido, de la naturaleza y el aire fresco de las montañas, practicar esquí adaptado y relacionarse con chicos y chicas de diferentes países (franceses, italianos y eslovenos).

Nuestras actividades durante el día consistían en practicar el esquí adaptado, el contacto con la nieve, la exploración de nuevas sensaciones y conocer el entorno en el que nos encontrábamos. La actividad del esquí se realizaba en parejas o individualmente, distribuidas en turnos por la mañana y tarde para que todos practicaran este deporte. Los chicos se sentaban en una silla adaptada basculante, encima de unos esquís con unas fijaciones a la parte de última donde el monitor o la monitora colocaba sus pies y la conducía haciendo las típicas eses. A su lado esquiaba uno de nosotros. De esta manera la persona que iba sentada era la protagonista.

Mientras unos esquiaban, el resto del grupo hacía otras actividades. Una de las que gustó más fue el juego con la nieve, desde hacer guerras de bolas, hasta sentarse a en un plato gigante de plástico y deslizarse montañita abajo. Tendríais que haber oído las risas de todos y todas! También hicimos una excursión a Barcelonnette, donde nos explicaron sus raíces y tradiciones, y un poco de su historia. ¡Ah! Y no faltaron las compras de pasteles típicos, que estaban deliciosos! Otros días hicimos salidas por la montaña para admirar la vegetación y la fauna de la zona. La mayoría de animales que se veían eran cabras, vacas, caballos, ovejas e incluso un rebeco. La flora era muy abundante, la mayoría eran abetos, pinos, arbustos aromáticos y matojos –debemos de tener en cuenta que la época del año no favorece demasiado, puesto que todo estaba nevado-. Por otra parte, gracias a las bajas temperaturas pudimos contemplar cascadas de agua congeladas y formas de estalactitas y estalagmitas, así como grandes ríos y lagos que hacían el paisaje todavía más idílico.

Una mañana la dedicamos a conducir por el alrededores de La Hacienda un Buggi, un 4x4 adaptado, donde todo el mundo subía con su silla de ruedas y lo llevaban mediante un joystick. Siempre iban acompañados de un monitor especializado, que nos comentó que durante los meses de primavera y verano se utilizaba para hacer excursiones por la montaña, y que gracias a su motor eléctrico, bastante silencioso, se podían acercar mucho a la fauna autóctona.

Una tarde nos reunimos en el salón de La Hacienda, y junto con las chicas italianas, el grupo esloveno y los residentes franceses, compartimos una sesión de musicoterapia. Era un aparato muy complejo llamado “Bao Pao”, que estaba formado por 4 letras c enormes, metálicas, entrelazadas de dos en dos, con unas bolas a sus extremos que producían un haz de luz láser que detectaba el movimiento. Estas ces estaban conectadas a un ordenador y cuando pasabas la mano o cualquier otro objeto por el haz de luz, como por ejemplo una batuta, creaban música. Fue muy divertido, todos acompasaron ritmos, crearon melodías y escuchar sus obras musicales.

La penúltima noche nos prepararon una gran fiesta de despedida, no faltó de nada: teníamos un aperitivo para abrir boca, una gran cena donde pudimos probar la “Tartuflette”, plato típico de la zona, música en directo, y toda la alegría del mundo! Todos juntos bailamos, nos reímos e incluso nos atrevimos a cantar (y algunos y algunas en francés!!) y lo más importante: compartir aquella gran noche. Después de explicaros todas estas anécdotas, os queremos hacer saber las experiencias físicas, sensoriales y emocionales que observamos en los chicos/as durante toda la estancia.
En primer lugar hablaremos de la práctica del esquí adaptado, puesto que la consideramos una de las más importantes. Mientras esquiaban, los chicos y chicas experimentaban todo un conjunto de sensaciones como son la velocidad con el propio cuerpo, el contacto con el aire y la nieve salpicando sus caras. Un movimiento diferente al habitual con cambios de dirección, balanceos y deslizamientos por la nieve. Visualmente también tuvo mucha importancia puesto que disfrutar en primer plano de la grandeza de las montañas es una sensación indescriptible. Emocionalmente recibieron una sensación de total libertad e independencia al verse ellos como los propios protagonistas durante toda la actividad.

En primer lugar hablaremos de la práctica del esquí adaptado, puesto que la consideramos una de las más importantes. Mientras esquiaban, los chicos y chicas experimentaban todo un conjunto de sensaciones como son la velocidad con el propio cuerpo, el contacto con el aire y la nieve salpicando sus caras. Un movimiento diferente al habitual con cambios de dirección, balanceos y deslizamientos por la nieve. Visualmente también tuvo mucha importancia puesto que disfrutar en primer plano de la grandeza de las montañas es una sensación indescriptible. Emocionalmente recibieron una sensación de total libertad e independencia al verse ellos como los propios protagonistas durante toda la actividad.

Por todo esto creemos que la práctica del esquí invita a la integración y al desarrollo de la autoestima, en definitiva aporta un conjunto de beneficios tanto a nivel psicológico como a nivel social y, sobre todo, y lo más importante, es divertido. Todas las actividades con la nieve fueron enriquecedoras y portadoras de nuevas sensaciones, el frío de la nieve, el esfuerzo, de los que podían, por andar por ella, la velocidad cuando deslizaban con el plato de plástico gigante, el control motor y la relajación, el miedo y la superación. Pero no todo fueron experiencias con la nieve, también tuvieron que convivir entre ellos, conocieron nuevas lenguas, probaron nuevos sabores, visitaron nuevos lugares, compartieron espacios con otras personas... En definitiva, disfrutaron todos juntos de una gran experiencia y esperamos y deseamos que el próximo año otro grupo de chicos y chicas tengan la oportunidad de repetirlo.

Patricia Gil i Adriana Mazariegos

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