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POR UNA SOCIEDAD INCLUSIVA
Desde nuestra Asociación Esclat, una entidad de y para personas con discapacidad que crea servicios específicos para atenderlas, resulta algo extraño, visto desde fuera, la defensa del modelo inclusivo para la educación de los niños y niñas. Sin embargo, una aproximación más cuidadosa al tema de la inclusión pone de manifiesto que no existe contradicción alguna entre el mantenimiento de servicios específicos y la filosofía y voluntad de trabajar por una escuela y por una sociedad inclusiva. Si queremos una sociedad de todos y para todos debemos empezar desde la escuela, intentando compartir al máximo las actividades escolares y educativas en general.
La inclusión, como nos dice el Profesor Puigdellívol en su artículo (Tema), no es solamente la meta, sino el camino. Desde nuestros servicios específicos podemos contribuir a hacer una sociedad que dé más oportunidades a todas las personas, con independencia de sus condiciones. Por ejemplo, el Centro Esclatec ofrece ya trabajo a trece personas que no habrían sido contratadas en una empresa ordinaria y que, en cambio, están demostrando a estas mismas empresas, clientes de ESCLATEC, su capacidad de crear productos de alta calidad, haciendo una valiosa aportación al mercado y a la sociedad.
El Centro Esclat 2, que ahora conmemora sus primeros 10 años de vida, celebración que queremos compartir con nuestros lectores con un artículo que recoge la breve, pero intensa, historia del centro, fue, y lo es todavía, el paradigma del nuevo concepto de Centro Ocupacional, donde todas las personas tienen una tarea y se trabaja en equipo y todos tienen derecho a opinar sobre todas las cuestiones que les afectan. Se trata de un lugar que ofrece una alternativa real y de calidad a la integración laboral en los casos que ésta no es posible, demostrando que se puede ser un ciudadano como los demás sin desarrollar una actividad “productiva”. Nosotros creemos que un centro ocupacional puede aportar mucho a la sociedad: valores, solidaridad, compromiso, calidad de vida y, por ello, nuestra entidad creó este servicio. Este modelo abierto, que respeta escrupulosamente el derecho de cada persona a su propio proyecto personal de vida, es el que está presente en todos los centros de ESCLAT y, obviamente, también en sus proyectos de futuro.
Todos nuestros servicios se enmarcan en esta sociedad que queremos construir entre todos y para todos, sin exclusiones, una sociedad acogedora y tolerante, una sociedad de todas las personas, una sociedad inclusiva.
Editorial