

| Número 28 & 29 - Derechos | Otoño/Invierno 2003 |
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Las Personas con Discapacidad en la Cataluña del Siglo XXI: ¿Sujetos de Derecho o en Riesgo de Exclusión?
En la relativa simplicidad de la organización tribal cada miembro tiene su lugar y su papel en función de parámetros directos (edad, sexo, parentesco,...) o de la consumación de ritos bien definidos. En la complejidad de las sociedades occidentales modernas, cada individuo ha de buscar su lugar, dependiendo de múltiples circunstancias y, a veces, algunos miembros no lo consiguen y pierden parte de su valoración social. Son los “excluidos”.
Diferentes corrientes filosóficas han querido valorar la realidad gregaria de la especie humana, desde las que han dado a la organización social un papel pervertidor del “buen salvaje” (Rousseau), hasta las que han considerado las reglas de convivencia como la única garantía de supervivencia, “el hombre es un lobo para los hombres” (Locke). Lo cierto es que, en las culturas complejas, la organización que ha prevalecido es la del Estado.
De manera muy simplificada y, seguramente, sin el rigor que convendría, este es un esquema de las tres principales organizaciones de los Estados que encontramos en nuestro entorno más próximo.
| CAPITALISMO (LIBERALISMO) Propiedad : privada El MERCADO regula: Precios, Producción, Ocupación Cada uno vigila por su bienestar y su futuro. La asistencia en situaciones de pobreza es prestada en concepto de caridad (beneficencia, ordenes religiosas,...) o solidaridad (gremios, mutualistas,...), no como un derecho. SOCIALISMO REAL (COMUNISMO) |
Esta organización intermedia no surge espontáneamente, sino que es consecuencia de las dificultades de mantener un régimen capitalista-liberal que se empiezan a manifestar a finales del siglo XIX y se hacen más duras a principios del siglo XX con la aparición de movimientos de defensa de los trabajadores y de la transformación social (sindicatos, movimiento anarquista, marxismo). Por otro lado, el modelo liberal de “mercado no regulado” ha demostrado estar sujeto a prácticas especulativas y fluctuaciones que llegan a situaciones insostenibles como el famoso “crac” de Wall Street.
Estas circunstancias sociales y económicas agravadas por las lastimosas condiciones en que la segunda guerra mundial deja a las naciones europeas que han intervenido y sobre todo añadidas al miedo que otro conflicto de este estilo (ya eran dos en medio siglo!!) se pudiera repetir, empujan hacia un nuevo modelo, impulsado por los partidos socialdemócratas y los demócrata-cristianos del centro de Europa, que se separan así de los movimientos marxistas y anarquistas más radicales y de su experiencia de “socialismo real” en las regiones del este.
Este modelo incluirá lo que ahora conocemos como “Estado del bienestar” pero también aporta una nueva idea de Europa en la que la cooperación económica ha de hacer inviable otra guerra. Se empieza por unificar mercados concretos y estratégicos como el carbón, el acero (muy relacionados con las industrias de guerra) y se acabará con el Mercado Económico Europeo, hoy completado con un proyecto de unión política más amplio, la Unión Europea.
MEDIOS DEL ESTADO DEL BIENESTAR
1) Intervención económica: Política monetaria
2) Intervención en el mercado: Sector público - Gasto público
3) Regulación de sectores clave : Precios -Relaciones laborales
4) Redistribución de la renta: Sistema de impuestos
5) Distribución del poder: Democracia
CRISI DEL ESTADO DEL BIENESTAR
En el último cuarto del siglo XX se empieza hablar de crisis del Estado del
Bienestar. Inicialmente parece que esta crisis es básicamente el resultado de
dos parámetros: la mejora en el mantenimiento de la salud hace que las personas
lleguen a edades más avanzadas y por lo tanto que globalmente la población
europea envejezca, aumentando las clases pasivas y las pensiones que han de ser
sostenidas con las aportaciones de los trabajadores activos y, éste es el
segundo parámetro, se van perdiendo las esperanzas de volver a situaciones de
plena ocupación, o lo que es lo mismo, no se sabe cómo disminuir los porcentajes
de personas que no encuentran trabajo.
Un análisis un poco más profundo descubre que no solo es el envejecimiento de la
población y el paro lo que ha hecho fallar a los sistemas de protección de los
estados europeos. La realidad es que la economía se mueve cada vez más con
dimensiones que ultrapasan las fronteras nacionales actuales para
“globalizarse”. En esta nueva situación, el sistema de protección social, del
cual estamos tan orgullosos los europeos, tiene planteadas tres crisis:
financiera, de eficacia y de legitimidad.
El desequilibrio entre el número de los que cotizan y el de pensionistas está en la base de la primera crisis (financiera), la mundialización y la competencia en condiciones desiguales provocan la segunda crisis (eficacia), la bondad del sistema (legitimidad) queda tocada por los cambios en la estructura familiar, en la función de intermediación de los agentes sociales (sindicatos) y en la bajada de valores solidarios a favor de tendencias “post-materiales” con preponderancia de una idea individualista del “vivir bien”.
A todas estas razones, se ha sumado el fracaso de uno de los
dos modelos de estado iniciales. La disolución de la Unión Soviética y el
traspaso al modelo capitalista de las repúblicas que han recuperado la
independencia y de los países “satélite” de la URSS, así como las lentas
modificaciones en China, hacen que, a pesar de la posición numantina de los
gobiernos de Cuba o Corea del Norte, se manifieste la fallida del sistema
comunista y se evidencien sus aspectos más débiles y dé paso a un resurgimiento
de la propuesta capitalista en sus planteamientos más radicalmente liberales.
EL ESTADO DEL BIENESTAR EN ESPAÑA
La Constitución Española de 1978 define España como un Estado Social y
Democrático de Derecho. Esta definición coloca nuestro estado alineado con las
democracias europeas y en la influencia del modelo de Estado del Bienestar
imperante en ellas que comporta un grado importante de protección y garantía por
parte de la Administración hacia sus ciudadanos.
Social. Con voluntad de avanzar juntos como una comunidad coherente en la cual todos sus componentes disfruten de los avances y el progreso que colectivamente se gana. El Estado a través de su Administración, ha de poner en marcha los recursos para evitar desigualdades injustas, para la defensa y el apoyo en situaciones de desventaja o necesidad y de protección de aquellos individuos más débiles, temporalmente o de manera permanente. La Administración se obliga también a favorecer las condiciones que hagan posible el acceso a los mínimos de calidad de vida considerados como inherentes a la dignidad humana y a una cierta redistribución de la riqueza colectiva, y a remover los obstáculos que lo puedan dificultar.
Democrático de Derecho. En donde cada persona tiene la posibilidad de escoger a sus representantes y gobernantes, y a ser escogidos por sus conciudadanos para estos cargos y en donde el marco jurídico y legal obliga por igual a todos los ciudadanos.
La llegada de la Democracia y la promulgación de la Constitución Española de 1978 introducen una serie de mejoras. Como más significativas, y por lo que respecta al colectivo de personas con discapacidad destacamos:Universalización de la atención sanitaria: Hasta el momento limitada a la protección de los trabajadores y de sus familiares en función de un sistema de cotización previa (Seguridad Social).
Garantía de Ingresos Mínimos. A través de un sistema de pensiones “no contributivas” y de un sistema de Renta Mínima de Inserción.
Cobertura legal en los procesos de Integración y Normalización. Especialmente a través de la LISMI (Ley de Integración Social de las Personas con Minusvalía).
Cuando se inicia la construcción del Estado del Bienestar Español, países como Alemania, Bélgica, Holanda o los nórdicos, que han conseguido unos niveles altos de desarrollo de este modelo, empiezan a hacer evidentes ciertas dificultades para mantenerlos.
Las dificultades del Estado del Bienestar llegan a nuestro país cuando todavía no hemos hecho más que empezar la construcción del modelo y prácticamente lo condenamos a quedar incompleto. Sentimos el freno sobre las ruedas en un momento en que las pensiones son todavía insuficientes para una vida autónoma, cuando los derechos a prestaciones están todavía condicionados a disponibilidades presupuestarias, cuando los servicios para la atención de las necesidades más perentorias son todavía insuficientes.
Así las cosas, hay que preguntarse si las personas con discapacidad aquí disfrutan realmente de los Derechos que parece que nuestro entorno moderno y desarrollado debería garantizarles. Para hacernos una idea, pudiera ser útil repasar los factores de exclusión definidos en los más recientes estudios sobre el tema.
Pobreza:
Entendida como insuficiencia de ingresos para cubrir, en la comunidad en donde se vive y de manera autónoma, las necesidades básicas. En la Unión Europea, se define el limite de la pobreza, en el 50% de la media de la renta de la población de referencia.
Dificultades para mantener un estado de Salud:
Que impide o dificulta el mantenimiento de una relación autónoma con el entorno familiar y social, y en muchos casos la consecución de los medios necesarios para una vida independiente, participativa y suficiente.
Falta de una vivienda con las condiciones y equipamientos suficientes:
La vivienda digna es uno de los bienes que se considera necesario para conseguir los mínimos de estabilidad y posibilidades de integración comunitaria. La inseguridad o la falta de vivienda se puede considerar un déficit muy grave y es, en muchos casos, desencadenante de estados de exclusión.
Situación prolongada del paro:
Además de la disminución o carencia de ingresos que este hecho puede representar, se produce una disminución en la integración social de la persona en paro de larga duración, con aparición de trastornos del comportamiento del estado de ánimo y de las relaciones sociales y familiares.
Entorno familiar y social empobrecido:
La familia, las amistades y las relaciones comunitarias aportan motivación y afectividad que pueden considerarse básicas para el desarrollo de la persona en la comunidad. La inserción en una red relacional más o menos amplia, desde las relaciones vecinales a la pertenencia a asociaciones, clubes o la realización de actividades aunque sólo que sean lúdicas y deportivas, mejoran el pronóstico de riesgo de exclusión incluso cuando los factores más puramente económicos son adversos.
Carencias en la formación:
El nivel educativo es otro factor importante, tanto como recurso personal ante situaciones de dificultad como para la facilidad en las oportunidades laborales, y por tanto económicas y sociales.
Dificultades para el ejercicio de los Derechos sociales y cívicos
Como consecuencia de uno o de varios de los factores anteriores, se puede producir una dificultad en el acceso al ejercicio de Derechos básicos, hasta una incapacidad de entrada en los circuitos de protección establecidos (los servicios sociales por ejemplo), esta dificultad actúa como un círculo vicioso en producir nuevos agravamientos o perpetuación de los otros factores.
LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD UN COLECTIVO EN RIESGO
A la luz de estos factores, habría que preguntarse si las personas con
discapacidad en Cataluña, una población que todavía esta en un proceso
imperfecto de integración escolar, que disfruta de una manera parcial de unas
rentas mínimas insuficientes y que no puede cubrir las necesidades explícitas en
servicios sociales (existencia de listas de espera para servicios básicos), son
o están en riesgo de convertirse en “excluidos sociales”
Emili Grande

