| Número 44 - La Responsabilidad Social Corporativa | Otoño 2007 |
Asociación >>
Cuentos de hadas: una experiencia enriquecedora
Hace unos cuantos años que en la escuela hemos considerado importante articular todo el trabajo pedagógico partiendo de un eje transversal que unifique esta tarea de todos los grupos del centro. El curso pasado decidimos vertebrar la programación en torno a los cuentos de hadas tradicionales.
La experiencia de más de diecisiete cursos contando cuentos, narraciones e historias en las aulas nos comunicaba que son una herramienta muy potente para captar la atención de los alumnos y para mantenerla durante gran parte de la actividad, una herramienta con la que todos los alumnos disfrutan de la actividad. Cada uno a su nivel madurativo. Por otro lado, los cuentos tradicionales nos muestran la vertiente relacionada con el hecho cultural antiguo y universal, que es ciertamente un patrimonio de la humanidad y que nuestros alumnos, a pesar de sus graves discapacidades, tienen derecho a conocer y disfrutar.
Los cuentos que seleccionamos fueron tres. Uno cada trimestre. “Los tres cerditos”, “El vestido nuevo del emperador” y “La princesa y el guisante”. Asimismo, consideramos importante unificar les versiones que se debían trabajar en todos los grupos y que éstas fuesen las tradicionales.
Nos planteamos trabajar actividades de diferentes tipos: unas que llevaba a cabo cada tutor, en función de la programación del aula y de su creatividad, otras eran representaciones de los cuentos que se realizaban unificando grupos y, por último, al final de cada trimestre una representación del cuento para toda la escuela.
En el primer trimestre iniciamos el trabajo con “Los tres cerditos” y con esta base elaboramos materiales (actividad de plástica) con el objetivo de representar la historia con sombras chinescas (actividad de seguimiento visual), concentrándonos en el pasaje en el que el lobo quiere engañar al cerdito mayor invitándolo a coger manzanas. Estudiamos los diferentes tipos de manzanas: las pintamos y elaboramos diferentes recetas de cocina con diferentes tipos de manzanas (actividad de cocina, de matemáticas y de conocimiento del medio); en algún grupo se narró el cuento acompañado de diferentes instrumentos musicales (actividad de musicoterapia). El cuento nos sirvió de excusa para trabajar formas de empezar y terminar los cuentos (actividad de lenguaje); algunos alumnos participaron en la narración del cuento dándole voz a algún personaje. Después de la narración los alumnos mayores contestaban preguntas sobre el argumento del cuento (actividad de lenguaje). El hecho de explicar el cuento regularmente a lo largo del curso nos permitió ver como ellos iban integrando la historia y su argumento.
En el segundo trimestre mantuvimos la narración de “Los tres cerditos”, que introdujimos para trabajar otro de los cuentos: “El vestido nuevo del emperador”. Alrededor de este cuento pudimos trabajar el cuerpo humano (actividad de conocimiento del medio). La enfermera de la escuela, junto con los tutores, explicamos el funcionamiento de los principales órganos del cuerpo humano. Estas charlas resultaron muy motivadoras y después los alumnos pudieron contestar preguntas referentes al tema demostrando que habían captado las ideas básicas. También se elaboró material para narrar el cuento, se trabajó el vestido según las diferentes épocas de la historia y diferentes épocas del año. También un grupo de alumnos visitó el Museo Textil y de la Indumentaria.
Por último, a lo largo del tercer trimestre trabajamos con la base del cuento de “La princesa y el guisante”. Aparte de la narración del cuento también estudiamos los guisantes e incluso plantamos guisantes y otras semillas.
Junto con el desarrollo de todo este trabajo pedagógico, el Ayuntamiento del barrio (distrito de Les Corts) nos obsequió con dos sesiones de cuentos narrados por una cuentacuentos en la biblioteca pública del barrio. Nosotros colaboramos preparando material para apoyar estas sesiones. Todo el material a utilizar era muy sensorial: material para tocar, oler y oír. Todo esto, junto a la atmósfera especial que se crea en estas sesiones, hizo que el grado de atención y de interés fuera muy alto por parte de todos los alumnos.
Por otro lado, no nos podemos olvidar de la vertiente más terapéutica. Los cuentos de hadas tradicionales son modelos inconscientes de crecimiento psíquico, de desarrollo madurativo que expresan conflictos emocionales eternos y lo hacen en positivo, es decir, transmiten la idea de tener capacidad para resolver. Condensan la angustia existente y tranquilizan aportando patrones de comportamiento universales y dando la idea de que alguien ya ha pasado por aquellos problemas y ha salido del aprieto bastante bien.
En este aspecto, el comportamiento de algunos alumnos respecto a la narración de algún cuento concreto nos ha dado información a los educadores sobre sus necesidades psíquicas en aquel momento determinado. Es una herramienta más para conocer mejor a nuestros alumnos. Nuestra valoración sobre esta experiencia es altamente positiva. Ha sido una experiencia muy gratificante tanto para nuestros alumnos como para nosotros mismos como profesionales. F
Cristina Chiva i José Ferrer
Centre Esclat

