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Oliver Sacks: El hombre que confundió a su mujer con un sombrero
Oliver Sacks nació en Londres en 1933 y estudió medicina para dedicarse a la neurología. Los trastornos que atendió le llevaron a interesarse cada vez más por sus pacientes, por la persona que anida tras cada caso clínico. Así fue descubriendo en sus enfermos historias de lucha por la supervivencia en un mundo hostil, contra la hostilidad de las dificultades a menudo inimaginables que las enfermedades les impusieron. Sacks decidió explicar muchas de estas historias a veces heroicas, a veces cómicas, tantas veces también trágicas. Obtuvo un eco especial, gracias a la película protagonizada por Robert de Niro y Robin Williams, Awakenings o Despertares, donde relataba el caso de un grupo de enfermos de encefalitis letárgica durante veinte años, liberados sólo unos días de su estado gracias a la administración de L-Dopa. También es remarcable Veo una voz, donde descubre el mundo de los sordos y la fascinante riqueza de la comunicación a través del lenguaje de signos.
En El hombre que confundió a su mujer con un sombrero reúne veinticuatro historias de personajes muy singulares: un hombre que anda inclinado como la torre de Pisa hasta que se hace unas gafas con un nivel para controlar su propia posición u otro que padece agnosia visual y al confundir a su mujer la toma para ponérsela por sombrero. Son casos clínicos reales presentados con la destreza de los buenos narradores y una especial humanidad. Los pacientes de Sacks se incorporan a nuestro imaginario como los protagonistas de las grandes novelas.
La cuarta parte del libro recoge, bajo el título de “El mundo de los simples”, cuatro historias vividas por personas con retraso mental. Sacks confiesa la prevención que tenía a atenderlas, primero, y la sorpresa de descubrir que “a pesar de ser ‘retrasados mentales’ en algunos aspectos, en otros pueden ser personas mentalmente interesantes, incluso mentalmente completas”. Los casos de Rebecca, de Martin, de los mellizos, de José, personas con pluridiscapacidades o retrasos evidentes y, sin embargo, de una singularísima inteligencia creativa, rompen prejuicios y descubren un mundo que nos es próximo y desconocido.
A través de estos relatos breves, que se leen como cuentos fantásticos, Sacks nos invita a volver a la vida cotidiana menos seguros de lo que creemos ser y más abiertos, si somos capaces, a la diferencia.
Oriol Izquierdo