| Número 41 - La relación con el médico | Invierno 2007 |
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Más que la historia de un hombre y un pie
Christy Brown se hizo popular cuando, en 1990, Daniel
Day Lewis interpretó de manera memorable el personaje en la adaptación al cine de este libro, su autobiografía. La película, firmada por Jim Sheridan, recibió dos Oscars y ha supuesto, también, una de las grandes aportaciones para acercar al público amplio las condiciones de vida de las personas con parálisis cerebral. Nacido en 1932, Christy Brown fue el décimo de una veintena de hijos de una familia humilde del Dublín católico. A pesar de la parálisis cerebral que lo afectó tras el parto, consiguió hacerse un nombre como escritor. Además de Mi pie izquierdo, durante los años setenta publicó un par de novelas y cuatro volúmenes de poesía, antes de morir, en 1981.La historia arranca con el nacimiento de Christy y detalla cómo su madre descubrió que no era normal. Desde las primeras páginas destaca con una enorme fuerza de voluntad a la figura de la madre, que no se resigna a los primeros diagnósticos de retraso mental y da a su hijo todo lo que puede ofrecerle para hacer posibles los mejores logros en su desarrollo. Le enseña el abecedario y Christy aprende a escribir valiéndose del pie izquierdo, el único miembro sobre el que tiene cierto dominio. Hoy y desde aquí, escandaliza la falta de medios y de apoyo con que tuvo que crecer Christy Brown. Y maravilla hasta qué punto lo consiguió.
El relato de Brown pone el acento en la relación con los hermanos y con el entorno, y especialmente en la capacidad de tener unos objetivos, un proyecto. Para Brown fue importante tener objetivos, que le motivaron en momentos muy difíciles; descubrir la capacidad de expresarse a través de la pintura, primero, y de la literatura, después. Brown tiene una enorme capacidad introspectiva, que no utiliza para despertar la fácil compasión del lector, sino para entender su propio proceso de crecimiento y madurez. Así, cuando descubre el amor. Y el desengaño.
Mi pie izquierdo
tiene una gran fuerza. No es extraño que leer el libro, o ver la película, nos absorba hasta el punto de hacernos sentir cómo debía sentirse Brown. Hasta el punto que se hace el silencio a nuestro alrededor, sólo interrumpido por sus palabras vivas, directas.Oriol Izquierdo

