| Número 41 - La relación con el médico | Invierno 2007 |
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El fisioterapeuta en la relación entre el médico y los padres de personas con parálisis cerebral
Las personas con parálisis cerebral deben asistir a contro
les médicos muy periódicos desde que nacen. Esto implica que padres o tutores deben estar en contacto con los profesionales sanitarios muy a menudo y, por tanto, estas relaciones empiezan a formar parte de su vida cotidiana.La relación entre padres y fisioterapeuta suele ser muy estrecha, puesto que es la persona que trata más directa y asiduamente al chico o la chica. De sus múltiples funciones, una de vital importancia es detectar precozmente problemas y alteraciones y transmitirlo a la familia o, en algunos casos, derivarlo directamente al profesional indicado.
Lo ideal sería poder disponer de un equipo multidisciplinar que valorase y pautase los tratamientos conjuntamente, pero habitualmente esto no es posible, de manera que la comunicación entre médico y fisioterapeuta o bien se suele dar a través de los propios padres o usuarios o bien mediante escritos o llamadas telefónicas. De todas formas, debemos comentar que, basándonos en nuestras propias experiencias, la comunicación entre profesionales externos no es demasiado fluida y creemos que, puesto que es un punto de vital importancia, se debería poner más interés en ello y dar mejor calidad al tratamiento.
En cambio, la relación entre médico y familia es muy diferente. Nos encontramos ante dos tipos de casos: el médico que atiende habitualmente al usuario (especialista) y el médico que lo hace en ocasiones (médico de cabecera).
Los médicos que visitan frecuentemente a estos pacientes son los encargados de pautar un tratamiento, pero también, y no menos importante, de explicar todos los conocimientos necesarios a los padres y a los mismos pacientes para facilitar desde la comprensión de dicho tratamiento hasta la correcta administración de la medicación, el asesoramiento sobre buenos hábitos en casa, posibles intervenciones quirúrgicas, consejos sobre material ortopédico (férulas, sillas de ruedas, corsés…) y responder a cualquier duda que se les plantee. Por todo esto la comunicación entre el médico, los padres y el paciente es también muy importante.
Normalmente la relación más importante se suele establecer con el neurólogo, ya que éste es el especialista encargado de coordinar y supervisar todos los tratamientos que reciben los pacientes. Y dado que las revisiones suelen ser cada 6 ó 12 meses durante toda la vida es lógico que la relación acabe siendo muy familiar.
Una relación tan estrecha puede ser beneficiosa en ciertos aspectos, ya que el médico conoce el contexto del paciente, su situación familiar, económica, social, a la vez que también tiene perfecta información sobre el historial médico, con todo lo que ha ido sucediendo a lo largo de los años. Gracias a toda esa información puede establecer un tratamiento mucho más adecuado y completo.
Ello no obstante, también se pueden generar ciertos problemas, como quizás demasiada dependencia por parte de la familia o incluso excesivas exigencias. O, por parte del profesional, puede ocurrir que un trato tan estrecho a lo largo de tanto tiempo llegue a distorsionar la realidad o disminuir la objetividad.
Aun así, sopesando los aspectos positivos y los negativos, se puede llegar a la conclusión que los negativos son fácilmente evitables y los positivos muy beneficiosos, tanto para unos como para otros.
En cambio, más complicado se nos presenta cuando, en ocasiones, se debe acudir a otro profesional sanitario, por ejemplo, cuando se utilizan los servicios de urgencias.
En estos casos la relación médico, familia y paciente es totalmente diferente.
Sí es verdad que se realizan historias clínicas, pero éstas no suelen ser tan completas como las anteriormente citadas. Además se añade el inconveniente que los médicos de estos centros no suelen estar habituados a tratar con personas con parálisis cerebral y, puesto que las afectaciones de cada paciente son totalmente diferentes, aun teniendo la misma denominación (parálisis cerebral), aumenta aún más la problemática.
En estos casos las dificultades para ambos se incrementan considerablemente. Los médicos se encuentran con pluridiscapacidades que en personas sin parálisis cerebral se considerarían muy graves, pero que en una persona concreta se podrían encasillar dentro de la "normalidad". Esto puede ocasionar muchos conflictos: priorizar cuál es la patología causante de ese cuadro crítico; cómo no agravar el resto de deficiencias ya existentes…
Además, el desconocimiento de las capacidades reales de cada paciente, aun teniendo todas esas alteraciones, complica bastante la visión holística necesaria para un buen tratamiento.
En cambio, las dificultades más importantes con las que se suelen encontrar los padres son a la hora de comprender el diagnóstico y el tratamiento, y sobre todo al intentar dar una visión global de sus hijos a los médicos.
No obstante, se debe aclarar que no siempre se presentan tantas dificultades y que muchas veces los médicos tienen una visión objetiva, un diagnóstico preciso y un tratamiento eficaz, y además escuchan a los padres y logran hacerse una idea general de todas las capacidades de la persona.
Para finalizar, queremos remarcar que una buena relación y comunicación entre todos los profesionales sanitarios, los padres y los propios usuarios nos ayudan a dar un mejor servicio, un tratamiento más completo y eficaz y sobre todo evita errores y mejora la calidad.
Patricia Gil

