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Índice Número 37

Editorial
>> Más vale una crucecita que nada

Tema
>> Renta 2005: normativa específica para la discapacidad
>> IRPF: ¡Declarad vuestra discapacidad!

Atención Directa
>> Trabajar conceptos a partir de colores

Integración laboral
>> Un paso adelante en la movilidad de las personas con discapacidad: la silla triesférica

Asociación
>> Proyecto europeo: intercambios Grundtvig-2 Deporte

Recomendación
>> Elogio de la debilidad, de Alexandre Jollien

Breves
>> Programa Leonardo Master Handicap Technology



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Número 37 - Fiscalidad y Discapacidad Invierno 2006

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Elogio de la debilidad, de Alexandre Jollien

Alexandre Jollien nació en Valais, en Suiza, en el año 1975 con una parálisis cerebral. Vivió diecisiete años en una institución especializada que lo preparó para ocupar sus horas en un taller de manufactura de tabaco. Pero él tenía otras ilusiones. Y luchó para hacerlas posibles. Hizo sentir su voz, se atrevió a discrepar de lo que le imponían médicos y educadores, renunció a la seguridad del taller ocupacional y consiguió ingresar en la Universidad de Friburgo, donde estudió filosofía, y después en el Trinity College de Dublín, donde siguió estudios de griego antiguo. En 1999 publicó este Elogio de la debilidad, reconocido con un premio de creación literaria de la Academia Francesa y con el Montyon de literatura y filosofía. Unos años después, en 2002, publicó un segundo libro, el ensayo El oficio de ser hombre. Jollien se erigía, así, en una voz excepcional de los sin voz.
Hemos hecho de la integración un mito. Muy a menudo, tras el buen propósito de conseguir la integración de una persona con discapacidades se esconde el miedo a reconocer las limitaciones que conllevan estas discapacidades, la dificultad de reconocerlas para aprender a convivir con ellas. O bien se esconden, no menos a menudo, las buenas intenciones de una compasión que puede limitar tanto como la más severa de las discapacidades. Hemos hecho de la integración un mito porque tal vez lo más difícil, en tratar, como padres y hermanos, como profesionales o como vecinos con los hijos y hermanos, los usuarios, los vecinos, es reconocer a la persona singular, autónoma, a pesar de todo completa, diferente, que se encuentra tras el velo de las dificultades de comunicación y de movilidad. Reconozcámoslo: es en buena medida nuestra obsesión por la normalidad lo que aleja a nuestros hijos de la normalidad, de su posible normalidad.
Al contarnos su historia, Alexandre Jollien pone en evidencia las limitaciones que tenemos para relacionarnos con la discapacidad. Las limitaciones de una sociedad demasiado atareada para evitar el arrinconamiento de quienes viven o sienten a otro ritmo. También las limitaciones de nuestros prejuicios, nuestros miedos y nuestra ignorancia, que ponen muros aún más altos que las mismas discapacidades. Elogio de la debilidad es un contundente toque de atención dirigido a quienes desconocen la vida de las personas con discapacidad, pero también, sobre todo, a los que la comparten. Jollien reclama que abandonemos preconcepciones y dudosas certezas para hacer el esfuerzo de escuchar, de observar, de comprender y, entonces, de atender.
Escrito en forma de diálogo entre Alexandre y Sócrates, Elogio de la debilidad nos llama a replantearnos el sentido de la lucha diaria para acercar la anormalidad a la normalidad. No para renunciar a esta lucha, sino para darle un nuevo sentido, pleno, positivo. El aprendizaje está asegurado.

Oriol Izquierdo

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