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Número 37 - Fiscalidad y Discapacidad Invierno 2006

Atención Directa >>
Trabajar conceptos a partir de colores

En este artículo nos proponemos explicar y dar a conocer una experiencia innovadora y ante todo muy interesante.
La idea surgió en el Centro Ocupacional Esclat 2 ante la necesidad de trabajar la comunicación de forma significativa con un grupo de chicos y chicas de 18 a 26 años con parálisis cerebral y discapacidad grave, tanto a nivel físico como intelectual. La actividad propone trabajar los conceptos a partir de los sentidos: nuestro objetivo no es que aprendan en concepto en si, sino que lo vivan. Nos basta con que sientan lo que el mismo representa. Así pues, podemos decir que nuestro objetivo es sentir y vivir lo que el concepto quiere representar.

Hasta este momento, la logopedia se realizaba a nivel individual, pero ante las dificultades con que nos encontrábamos en cuanto a la comunicación, decidimos que la logopeda participara dentro del grupo una vez a la semana y, junto con las educadoras, realizara una actividad de comunicación en grupo.
Este es un trabajo con personas adultas con pluridiscapacidad cuyas características son: un bajo nivel cognitivo, un importante déficit de atención y de concentración, ausencia de lenguaje, dificultades en la comunicación y en la movilidad. Esta experiencia puede hacerse extensible a otras edades, discapacidades y ámbitos de la educación.
La forma de escenificarlo es bastante interesante, puesto que consiste en hacer teatro para ellos, a la vez que todos juntos lo hacemos para los espectadores.
Actualmente, esta actividad se sigue llevando a cabo con éxito i buenos resultados en el CADES (Centre d’Atenció Diürna Especialitzada Esclat) donde ya se han trabajado otros colores. 

ACTIVIDAD
Escogimos el tema de los colores porque son llamativos y a la vez dan mucho juego en relación a los diferentes sentidos. Los sentidos que trabajamos son la vista, el tacto, el olfato, el oído y el gusto. A todos estos sentidos, le añadimos otro, que es el sentido del humor: el más importante para vivir, pero que todos olvidamos.
Dada su capacidad cognitiva, estas personas presentan dificultades para saber qué es un color, como distinguirlo, su nombre…, pero sí pueden sentir un color a través de las sensaciones. Estos usuarios tienen uno o más sentidos afectados y, por tanto, debemos saber aprovechar el sentido por el que les llega con más facilidad la información.
Con la actividad queremos trabajar la atención y la conexión. Lo entendemos como un proceso: a medida que se va repitiendo la sesión, más atentos están y así más significado toma la actividad.
Los colores son el centro de interés que trabajamos durante el trimestre y que finalmente escenificamos; los diferentes talleres que se hacen a lo largo de la semana (como el de plástica, musicoterapia) se dedican a la preparación de la ambientación y posterior puesta en escena.
Para que la puesta en escena tenga éxito se deben tener en cuenta los elementos siguientes: el espacio, el orden, el ritmo, el movimiento y los soportes materiales.
Por lo que se refiere al espacio, nuestra actividad se debe hacer en una sala grande con soportes audiovisuales y musicales.
En referencia al orden, la actividad empieza y acaba normalmente de la misma forma: poniendo fotos significativas del color que trabajamos, acompañadas de una música igualmente representativa. Entre una cosa y la otra se representan los diferentes sketch  que desarrollan el concepto.
En cuanto al ritmo, empezamos de forma tranquila y relajada. El ritmo de la actividad va subiendo de intensidad poco a poco hasta llegar al punto más alto, que coincide con la mitad de la sesión, y partir de aquí empieza a bajar y acaba como hemos empezado.
El movimiento, lo utilizamos para transmitir el concepto y se sirve de la música y los soportes materiales.
Los educadores nos vamos moviendo entre los chicos y chicas, a lo largo de toda la sesión. Esto permite irse parando en cada uno un rato, para dar más énfasis en determinados aspectos. En estos momentos se establece una relación individual dentro de un trabajo colectivo muy favorable a nuestros usuarios, puesto que podemos captar totalmente su atención. Por este motivo, decimos que es una actividad dinámica en la que ellos participan no sólo de forma pasiva, sino de forma activa; por ejemplo, en la relación individual anteriormente citada, se le puede pedir a la persona que realice alguna acción como empujar un globo o mover una cinta de colores. De esta forma conseguimos estimular dentro de la sesión a cada uno para conseguir una reacción que, por pequeña que sea, ya es muy importante.
Dentro de los soportes materiales, encontraríamos la música, el vestuario y los decorados adecuados al concepto que se trabaja.
Por último cabe remarcar la importancia que tiene la repetición de la actividad para que la identifiquen: el silencio es la actitud que toman antes de iniciar la sesión.

EJEMPLO PRÁCTICO: EL COLOR AZUL
Esta debe ser una experiencia totalmente vivencial; se trata de trabajar, de forma ya concreta, un concepto desde diferentes perspectivas. Para que se entienda pondremos un ejemplo.
Empezamos por relacionar el color azul con algo muy significativo de este color, como puede ser el mar. A partir de aquí empezamos a pensar como lo trabajaremos desde los distintos sentidos.
Vista: buscamos imágenes que representen de forma muy clara el mar y el color azul, las ampliamos y las proyectamos en una pantalla o en la pared (como más grande mejor). Aquí introducimos también un elemento más: unas gafas cuyos cristales son papel de celofana de color azul; cuando ellos miran a través suyo, lo ven todo de un tono azulado.
Oído: buscamos diferentes músicas que nos sugieran claramente el color azul. Son tranquilas, serenas, relajantes, como puede ser el ruido del mar o los caracoles de mar.
Tacto: utilizamos diferentes texturas que también nos recuerdan este color; por ejemplo, agua, una tela suave, arena de la playa, conchas…
Olfato: buscamos olores como, por ejemplo, lavanda con incienso o conchas que conserven el olor a mar.
Gusto: como la sal, el anís o alguna bebida refrescante.
Humor: en la puesta en escena introducimos elementos de humor que creen un ambiente distendido, alegre y que nos ayuden a captar su atención en determinados momentos.
En cuanto al movimiento, intentamos que sea sereno y calmado. Para conseguirlo utilizamos un globo de color azul, que movemos lentamente, y cintas azules que también movemos al ritmo de la música, combinándolo con alguna salpicadura.
Por último, unos días antes de la actividad pedimos a casa la colaboración de la familia y ésta consiste en vestir  a los usuarios de color azul. De esta forma también implicamos a las familias en la actividad; esto representa que nuestros usuarios comparten una actividad del Centro con sus familiares, lo cual supone buscar ropa y hablar de ello en casa, seguimos trabajando la actividad fuera del Centro a la vez que aumenta la ilusión por la misma.
Haciendo valoración de esta actividad, nos damos cuenta que lo nuevo es el hecho de vivir cualquier concepto, del más sencillo al más complicado, a través de los sentidos. La gracia es experimentarlo, vivirlo.
Las dificultades y los aspectos positivos que nos hemos encontrado a la hora de elaborar la actividad son:
Las limitaciones que conlleva trabajar con conceptos muy básicos; es decir, hace falta mucha creatividad e imaginación para encontrar elementos para cada uno de los sentidos que definan el concepto que queremos que vivan.
La subjetividad: entendida como dificultad para buscar elementos vivenciales que ejemplifiquen el concepto, ya que cada persona vive el color azul desde su propia experiencia.
La preparación requiere muchas sesiones antes de la puesta en escena, porque son muchos elementos a tener en cuenta y, por tanto, hace falta una buena coordinación y organización entre todas las personas que llevamos a cabo la actividad.
Estado anímico: puede ser un contratiempo que el día de la puesta en escena alguna de las personas usuarias esté apática, inquieta… Si es así, como profesionales que sabemos que esto puede pasar, es importante ser flexibles y pensar que otro día saldrá mejor.
Creemos que con esta actividad hemos conseguido uno de los objetivos propuestos que es captar la atención individual de los usuarios en el marco de trabajo en grupo, a la vez que a cada uno le llega la información a través de su sentido predominante. Y, además de centrar la atención, conseguimos que se lo pasen bien.
Otro aspecto positivo es la colaboración de las familias, puesto que desde casa buscan el vestuario y de esta manera anticipan la actividad.
Es una actividad que, desde la perspectiva vivencial, se puede hacer extensible a otros colectivos como, por ejemplo, niños y niñas en edad escolar, tercera edad…
Por último queremos evidenciar que para que esta actividad tenga éxito hace falta una buena coordinación interdisciplinaria entre los diferentes profesionales que la llevan a cabo; es decir, se debe llegar a un consenso para integrar las diferentes aportaciones de cada uno de forma positiva.

Núria Sisquella, Yolanda González, Montse Mateo

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