| Número 36 - Dieta y nutrición en la discapacidad | Otoño 2005 |
Atención Directa >>
Hidroterapia 2: vias de aplicación externa del agua
Recordamos que hidroterapia es el proceso terapéutico que consiste en la curación, el tratamiento o el alivio sintomático de las enfermedades, de todo el cuerpo o partes de él, por efecto del agua, bien por su efecto térmico, bien por sus propiedades mecánicas. Existen diferentes maneras de aplicar externamente el agua en las sesiones de hidroterapia. En este artículo nos gustaría hacer una pequeña referencia a las técnicas más utilizadas.
Podemos empezar hablando de la hidroterapia en piscinas de aguas poco profundas, es decir, donde la persona de pie toca suelo, y el agua sólo le cubre hasta cerca de la cintura. En este tipo de instalaciones y debido principalmente al carácter ingrávido del agua se realizan todo tipo de actividades motrices que resultan ser, para quienes las practican, suaves y de bajo impacto. El objetivo principal es mejorar la salud y condición física, pero no debemos olvidar que dado que los ejercicios se realizan en grupo y en un ambiente distendido logramos grandes beneficios a nivel social y emocional.
Físicamente los ejercicios irán encaminados a aumentar la movilidad tanto activa como pasivamente, mantener o mejorar la flexibilidad con estiramientos y tonificar la musculatura utilizando la resistencia que opone el agua.
La temperatura en estas piscinas suele ser de unos 18º-25º C, por esta razón tenemos que hablar también de un efecto relajante muy importante que ayuda tanto a realizar ejercicios físicos como en patologías nerviosas o de estrés.
Otra manera de aplicación es a través de baños. En estos la persona se puede sumergir totalmente o sólo las zonas donde desea recibir la terapia.
En los baños, la temperatura del agua es muy importante porque dependiendo de ella obtendremos unos beneficios u otros. Por ejemplo, a temperatura caliente los baños actúan provocando la sudoración y espesan la sangre, favoreciendo así la eliminación de residuos celulares. Esta acción lleva también a una disminución del azúcar. En cambio, los baños fríos producen mayor dilución de la sangre, aumentando el azúcar. También tenemos que tener en cuenta los efectos que produce el peso del agua (descritos anteriormente).
Además podemos reafirmar su efecto con la utilización de hierbas medicinales o con talasoterapia (agua de mar, algas, sales...) que pueden potenciar y optimizar los efectos beneficiosos.
Según los aditivos que añadamos, al igual que con la temperatura, induciremos a estimulaciones o relajaciones. Existen aditivos de diversas características e indicaciones, los más comunes son los aceites, los extractos de plantas o las sales. Su absorción es a través de la piel y las vías respiratorias, penetrando en la sangre y produciendo el efecto buscado. A su vez, si se aspiran, mediante el nervio olfativo influyen sobre el estado anímico.
También existe la aplicación con chorros, técnica en la que el agua sale con cierta presión hacia zonas específicas del cuerpo consiguiendo efectos localizados pero extendiendo sus beneficios a diferentes partes del organismo.
Podemos diferenciar dos tipos de aplicación con chorros: uno superficial que actuará ejerciendo poca presión sobre la zona tratada, proporcionándole un eficaz manto térmico de agua. Este manto puede ser frío (agua hasta 18 º C), templado (entre 18 y 22º C) o caliente (hasta 36 - 38º C). También encontramos chorros ascendentes que, a partir de la temperatura corporal llegan hasta 42º C. Así pues, su acción dependerá de la temperatura. Y otro de presión en el que a parte de la estimulación térmica obtendremos un efecto mecánico causado por la fuerza del agua o el aire (chorros de burbujas) sobre el organismo. Por ejemplo, en afecciones degenerativas articulares realizará un efecto masaje sobre los músculos, articulaciones y estructuras internas, relajándolas.
Por último, hablaremos de los baños de vapor, que son unos habitáculos cerrados donde un aparato genera e inyecta vapor en el interior de la cabina. La temperatura oscila entre 43 – 46 º C con una humedad del 100 % HR (Humedad Relativa).
Por tanto, estamos hablando de aplicaciones calientes con carácter terapéutico en las que la persona, que sólo debe estar sentada o estirada, no realiza ningún tipo de actividad y, así pues, no posee peligro o riesgo de lesiones.
Estos baños de vapor ayudan a mejorar el organismo gracias a los efectos que ejerce la temperatura, aunque hay que destacar sus beneficios en el sistema respiratorio, ya que provoca la dilatación y humidificación de las vías respiratorias mejorando la oxigenación y suavizándolas.
Patricia Gil

